La danza Folklórica Mexicana tiene raíces que se remontan a muchos siglos atrás. Aunque cada región y estado son el hogar de varios tipos y estilos de baile, todos tienen sus orígenes en las tres principales tradiciones de la danza.
La forma más antigua de las danzas folklóricas mexicanas, tiene sus raíces en los días de Mesoamérica, durante la época de los Mayas y Aztecas. Las danzas rituales a menudo tienen vínculos con aspectos religiosos. Un ejemplo de ello es la Tlacolorerosis azteca en el estado de Guerrero, realizado durante la temporada de cosecha.
La polca, un tipo de baile surgido en la región de Bohemia durante la primera mitad del siglo XIX,
es un ejemplo de danza folklórica europea. Se caracteriza por el tempo rápido, en compás de 2/4 que
exige movimientos veloces y agilidad.
En el caso de España nos encontramos con diversos tipos de danza folklórica. Así, por ejemplo, una de
ellas es la jota. Bandurrias y guitarras son fundamentalmente los instrumentos musicales que se utilizan
para interpretar este tipo de pieza que luego los bailarines danzan ataviados con los trajes regionales
típicos de cada comunidad autónoma y al mismo tiempo que ellos mismos tocan castañuelas.
De la misma forma, tampoco podemos pasar por alto el hecho de que una de las danzas folklóricas
españolas más importantes es el baile flamenco. En el siglo XVIII, y concretamente en Andalucía, fue
donde surgió el flamenco en general, tanto la música como la danza, que en estos momentos está
catalogado como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Estas dos definiciones nos permiten acercarnos al concepto de danza folklórica, que son los bailes
típicos y tradicionales de una cultura. La danza folklórica suele realizarse por tradición (no es un
arte innovador) y puede ser bailada por cualquier hombre y mujer (no es exclusividad de los bailarines
profesionales, aunque pueden existen grupos profesionales de danza folklórica)