sábado, 15 de marzo de 2014

TEATRO DEL TERROR Y SU VINCULACION CON EL ROMANTISISMO


El terror en la historia del arte, surge como reacción a acontecimientos sociales. Muchos relatos de terror han representado de manera crítica modelos políticos, poniendo en duda el orden burgués amenazado por la llegada de un monstruo o un enemigo no sometido a los procesos de alineación laboral y social. El terror en ocasiones trata de una parte oculta y reprimida de la humanidad.  Los relatos de terror han develado miedos, odios, sospechas, traumas y aversiones que se encuentran en nuestra sociedad, además de coincidir con hitos históricos tales como guerras, crisis económicas y sociales, como respuesta a ciertas ideologías políticas.

En el cine del siglo XX se dan algunos ejemplos de esto: el expresionismo alemán puso de manifiesto la angustia de la sociedad en el periodo de entreguerras. La edad de oro del cine de terror norteamericano coincidió con la Gran Depresión; el breve esplendor fue durante la segunda Guerra Mundial. Las dos últimas etapas importantes del género fueron la iniciada por la película “Night of the Living Dead” de George Romero, que opina sobre los millones de muertos durante la Guerra de Vietnam, una metáfora representada a través de los muertos vivientes (zombies) que caminan en vida porque ya no hay más espacio en la tierra para tantos cadáveres; y la comenzada por la película “Psycho” de Alfred Hitchcock, que dio inicio a lo que se conoce como Slasher Films; subgénero del terror que critica al sistema moral decadente de la época de los 70, en donde el terror se encarna en un psicópata que persigue adolescentes que gozan de sexo y del consumo de drogas.
El Romanticismo, que nace teóricamente con el “Prologo de Cromwell” de Víctor Hugo, comienza a finales del siglo XVIII, desarrollándose durante la primera mitad del siglo XIX. Esta corriente emerge como manifiesto de rebeldía ante el clasicismo imperante del siglo XVIII, que –en líneas generales- está identificado por ser una corriente artística regida por leyes armónicas, de equilibrio y belleza, inspirada principalmente por los patrones estéticos y filosóficos de 
la Grecia clásica. 
El romántico rompe con esta estructura de orden de las cosas, y le otorga a las distintas áreas artísticas, de forma cualitativa, todo lo que ocultaba y negaba el clasicista, es así como aparece lo feo, lo grotesco, lo demoníaco, lo oscuro, lo malvado, lo disonante, lo displacentero, etc., frente a lo bello, lo armonioso y lo eqilibrado. En la literatura, en novelas como “Drácula” de Bram Stoker  y “Frankenstein” de Mary Shelley, aparecen grotescos monstruos frente a hermosas mujeres bajo una atmosfera lúgubre; en las pinturas de David Capar Friedrich y William Turner se ve la inmensa y hermosa naturaleza como ente sublime y dominante que está sobre el hombre; y en la música de Richard Wagner se percibe la fuerza estrepitosa de sus pasajes con momentos de placenteros sonidos; son ejemplos de distintas manifestación artísticas románticas que actúan por contraste en el arte.

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